Te comparto un poquito sobre mi historia y cómo llegué a crear este espacio. 

Mi nombre es María Luján Castañeda Olivera, nací el 24/5/1989 en Buenos Aires, Argentina, y a los 15 años, impulse a mi familia para que nos mudemos a Mar del Plata, ciudad en la que vivo al día de hoy. 

Tuve dos vidas en esta encarnación como María Lujan. La primera hasta los 24 años, y de allí, renací y comenzó la segunda hasta el presente. 

En la primera, hubo tres momentos claves, que marcaron un antes y un después. Momentos de crisis, que si bien en su momento fueron muy dolorosos o desafiantes, gracias a ellos elegí emprender el viaje de conocerme a mí misma y reconciliarme con la vida. 

La muerte de mi Padre cuando tenía 16 años, me despertó un dolor y vacío muy profundos, que aprendí a sobrellevar con enojo y resentimiento. 

El nacimiento de mi hijo, cuando tenía 22 años, que me confrontó con la consciencia de que la vida de alguien más estaba en mis manos, un ser que iba a tomar de mi todo lo que yo le brindara, lo lindo y lo que no tenía resuelto también. 

Y la separación del padre de mi hijo, cuando tenía 24 años, la gota que rebalsó el vaso y me llevó de regreso a empezar a mirar el dolor por la muerte de mi padre, que por tantos años había congelado para sobrevivir. 

La Vida y la Muerte fueron los grandes despertadores. Y cuando me permití mirar a la Muerte, a lo que yo sentía que había perdido, fue que llegó a mi vida el Chamanismo y el Sincronario Maya Tzolkin, de la mano de Analía Molinari, con una práctica absolutamente reparadora, la Recuperación del Alma, y aquí ocurrió mi Renacimiento, y comenzó mi segunda vida. 

¿Qué es lo que diferencia una vida de otra? que Renací cuando recordé la Presencia del Espíritu. Y aquí empece a cuestionarme la vida como la había conocido hasta ese momento, algo dentro mío decía "LA VIDA TIENE QUE SER MUCHO MÁS QUE ÉSTO". Por estar tratando de vivir una vida que cumplía con las expectativas y estándares socialmente impuestos, estaba totalmente desconectada de apreciar el Milagro de la vida, la belleza de lo simple y cotidiano y sobre todo de mi propio Ser. 

La conexión con Espíritu fue tan radical que empece a enfocar toda mi atención en mirar hacia adentro, para conocerme en profundidad, y sobretodo para Amarme con todo lo que soy. Todavía recuerdo cómo esa Luján sentía que el camino que estaba iniciando era enorme, y dudaba de si lo lograría, porque todo era absolutamente desconocido e impensado.

Hoy comprendo que para poder evolucionar tuve que mirar hacia el pasado, porque ahí había dejado las claves que me ayudarían a reconectarme con mi Esencia.

En mi primera infancia, mis juegos favoritos eran como pintora, maestra, doctora y cocinera. Pintar, Enseñar, Curar y Nutrir fueron las claves que me fue dejando mi niña. Más tarde, entrando en la adolescencia, descubrí que tenía una inclinación natural a escuchar y acompañar a otras personas en momentos "difíciles". 

A medida que iba avanzando en el camino, y notaba los cambios en mi propia vida, crecían la confianza y las ganas de servir al mundo con todo lo que iba aprendiendo e integrando. 

Cada herramienta que forma parte del Servicio que brindo, no es solamente una formación con titulo, no es teoría. Es experiencia en carne propia. Las utilizo en mis procesos personales, las paso por mi cuerpo, por mi mente, por mis emociones y por mi Alma, para ordenarme, sanar mi percepción, vivir en coherencia y poder transmitirlas, no como palabras vacías, sino como pura energía integrada, consciente y viva.

Nutriendo el Espíritu es es un espacio vivo y en constante movimiento, en el que ofrendo la Alquimia que nace del fruto de mi Amor a la Vida y mi Fé en Dios y en la Humanidad. 

¡Gracias por llegar hasta aquí!